Propuesta Educativa

 

En el Instituto Primo Capraro trabajamos para brindar, en todas las secciones, una educación centrada en el hombre, sólida y dinámica, globalizadora y realista, pluralista y democrática.

 

Nuestro objetivo es formar un alumno autónomo, equilibrado, respetuoso, abierto y consciente del valor del conocimiento; en definitiva, un ciudadano responsable, comprometido, solidario y honesto.

 

Desde el Nivel Inicial hasta el Nivel Superior constituimos una unidad articulada en sus objetivos, contenidos y valores ofreciendo una sólida identidad.

 

NUESTRO IDEARIO-  Visión de hombre y sociedad

 

 

El Instituto concibe al hombre como persona única e irrepetible, integrada en todas sus dimensiones; autónoma y responsable; abierta a los demás, más allá de sus condiciones, credos e ideas; comprometida  críticamente con la realidad espacio-temporal en la que vive, atendiendo a las demandas del futuro como exigencias para el presente; respetuosa y valorizadora de la trascendencia, aun no compartiéndola.

El hombre se entiende en un contexto, dentro de una comunidad con una historia propia y un futuro por construir. En ese sentido, el hombre es en la medida en que se abre a los otros, se inserta en una cultura con normas, valores, costumbres, creencias, y participa críticamente en su transformación.

Ahora bien, las sociedades cambian y, en la actualidad, con mayor rapidez. Sus miembros, para enfrentar con capacidad de decisión responsable dichos cambios, necesitan una visión consistente de hombre, un conocimiento sólido de sus raíces culturales y una percepción clara de las tendencias significativas que se van afirmando en la sociedad.

Una realidad así, cada vez más exigente, globalizada y diferenciada a la vez, requiere un modelo de ciudadano abierto, participativo, crítico, tolerante y solidario.
Visión de la educación y del conocimiento

Cada vez más, la educación, en cuanto "proceso de transmisión, consolidación, creación y recreación de la cultura" (DCRN), es el resorte fundamental del desarrollo del individuo y de la sociedad. Su responsabilidad es múltiple y compleja. De ella depende el acercamiento crítico de los sujetos al conocimiento del arte, a los valores y las normas, a las costumbres y las tradiciones.

La educación se realiza implícita y explícitamente, a través de la palabra y de los hechos, desde la casa y la escuela, por medio de las instituciones y los medios de comunicación. Este contexto hace que los educandos se enfrenten a múltiples mensajes, muchas veces contradictorios, especialmente en lo que a normas y valores se refiere. Esto se supone un serio conflicto y, consiguientemente, un gran desafío, en particular para la familia y la escuela, obligadas, por tal motivo a actuar mancomunadamente.

La cultura tiene que ver con el conocimiento, hoy indispensable para formar parte de la sociedad. Dicho conocimiento, para ser válido, debe ser amplio y significativo, actualizado e integrado, teórico y práctico. Supone el dominio de contenidos, pero más aún de las estrategias y actitudes que aseguren su adquisición. La interacción entre conceptos, actitudes y procedimientos es indispensable para que se haga efectivo el saber. Además, es necesario subrayar que el saber se expresa de diversas formas -conocimientos científico, filosófico, artístico, teológico, -todas ellas valiosas y complementarias. Tenerlas en cuenta y cultivarlas ayuda a la persona a agudizar la mirada sobre sí mismo y sobre el mundo.


Visión pedagógico didáctica

Una educación significativa requiere una tarea pedagógico didáctica adecuada, cuyo eje es el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este proceso es fundamental la centralidad del educando como sujeto único, en permanente evolución, con intereses y capacidades diferenciados que va entrando en contacto con el mundo y tomando conciencia de él. En este sentido, el aprendizaje aparece como un itinerario personal, gradual y progresivo, ligado a su mundo conceptual, afectivo y motivacional en el que él debe ser el protagonista. Pero abierto al intercambio, la confrontación y el aprovechamiento de las capacidades del otro.

La enseñanza debe acompañar e impulsar este proceso promoviendo la reflexión, el surgimiento de interrogantes, la actitud crítica fundamentada, la apropiación, integración y transferencia de los conocimientos y, con ello, el respeto y la valoración de las diferencias.

Todo esto demando una relación docente-alumno exigente y comprensiva, personalizada y colectiva, estimuladora y autónoma, centrada en el conocimiento pero sin descuidar las necesidades e inquietudes psico-sociales del sujeto.

En congruencia con esta visión se debe plantear una didáctica que oriente la enseñanza-aprendizaje a partir del contexto y los saberes del alumno, en lo posible a través de experiencias directas que susciten curiosidad, promuevan la indagación y sistematización de los conocimientos y, de esta forma generen autonomía en el trabajo. Para lograrlo se requieren estrategias diferentes y progresivas; organizadores didácticos variados y pertinentes, espacios diversos y complementarios: teniendo en cuenta las posibilidades de la comunidad y las condiciones del medio.


Todo este proceso reclama permanente evaluación por parte de sus actores y su consecuente readecuación para responder eficazmente a sus propósitos.

 

IDENTIDAD INSTITUCIONAL
De acuerdo con los planteos anteriores y siguiendo el espíritu que siempre ha caracterizado a la institución, el colegio Primo Capraro se esfuerza en brindar, en todos los niveles, una educación centrada en el hombre, sólida y dinámica, científica y humanista, pluralista y democrática. Por eso se preocupa por la formación de un alumno equilibrado, respetuoso, abierto, autónomo, amante del conocimiento y de la cultura que se convierta en ciudadano responsable, comprometido, honesto y solidario.  

 

Para ello el Instituto:
1. Promueve la articulación entre todos los niveles y ciclos dando unidad educativa y pedagógico-didáctica a toda la escuela. En tal sentido, una insistencia propia de la institución, a lo largo de todos los años, es el aprendizaje a través del vínculo con la realidad potenciando el saber hacer.
2. Favorece un clima ordenado y sereno en el que se combinan el afecto y la norma como contexto indispensable para el crecimiento intelectual y humano. Afecto y norma no se contraponen, sino se reclaman mutuamente en el proceso de maduración de la persona.
3. Privilegia el estudio de idiomas, especialmente el alemán, como herramientas valiosas de comunicación e inserción en la cultura actual. El alemán y el inglés posibilitan a nuestros jóvenes el ingreso a un alto nivel del conocimiento, de la tecnología y del mundo de los negocios.
4. Fomenta la actividad física, en sus múltiples modalidades y expresiones, con el objeto de lograr niños y jóvenes sanos tanto en el aspecto psico-físico como el social, exigentes consigo mismos pero respetuosos de las diferentes posibilidades. Valora la vida en contacto con la naturaleza brindando oportunidades para el conocimiento del entorno y el cuidado por el medio ambiente.
5. Propicia también, por la importancia que se le otorga a la diversidad cultural y su visión de la educación, una apertura ideológica, valorando y respetando formas de pensar, creencias y estilos de vida consecuentes con la dignidad de la persona.
6. Se abre y se acerca a la comunidad, en la medida de las posibilidades, para enriquecerse con sus variados aportes, conectar el conocimiento con la realidad, mostrar el proceso de enseñanza-aprendizaje y sus logros y participar activa y críticamente en la vida comunitaria.